domingo, 30 de diciembre de 2018

Cuerpos acostumbrados al amor

 

Se acaba el año y vamos a estrenar uno de aquí a nada.
La versión resumida de mi mayor deseo, en la imagen superior. 
 A continuación me recreo en los detalles:


Que los cuerpos se llenen de mimos y rebosen carantoñas,
que las pieles se colmen de caricias y se acostumbren a la ternura.
Proporcionemos a los cuerpos experiencias de placer, ternura y sostén.
Que se nos grabe en la memoria de cada célula: 
hay tiempo, espacio y derecho al amor,
para sentirlo y compartirlo.

Bienacostumbremos y biencriemos a bebés, niños, niñas...
Acostumbrémosles (y acostumbrémonos) al amor, 
al contacto suave y tierno de una caricia, 
a la calidez y acogida de un abrazo.

Que cada célula y cada aliento tengan su propia reserva amorosa
para que cuando salgan al mundo, tantas veces hostil, miserable y abrumador,
recuerden experiencias reparadoras y acogedoras.
Que la memoria sea tierna
y podamos recordar que hay tiempo, espacio y derecho al amor.

Que los cuerpos sepan lo que es ser sostenido, mimado, tenido en cuenta,
y sepamos hacer el camino de vuelta al hogar, cálido hogar,
para reponer fuerzas y salir de nuevo a ese mundo tantas veces incomprensible. 

Porporcionemos experiencias de placer, 
calidez,
respeto
y ternura.
Dejemos constancia de que
hay tiempo, espacio y derecho al amor. 


¡Mis mejores deseos para este 2019 que empieza! 


viernes, 7 de diciembre de 2018

Masterclass "Regalando juguetes y juego"



Raquel Azcárate de SoyMundo y yo nos hemos liado la manta a la cabeza para hablar-reflexionar-compartir-disfrutar-proponer en torno al juego y los juguetes ahora que se acercan estas fechas cargadas de ilusiones y también de publicidad. ¿Qué nos pasa a Raquel y a mí con esto del juego? Pues que jugar es algo muy serio.

Raquel siempre propone interesantes herramientas y reflexiones para formar mentes tolerantes, críticas y libres. El juego es una de sus pasiones y una de las herramientas que siempre usa en sus múltiples acciones formativas puesto que cree firmemente en el juego como vehículo de desarrollo personal y social.

En mi caso, paso gran parte de mi jornada observando el juego de niños y niñas o participando activamente con ellos y ellas, me he dedicado durante años a asesorar en diferentes tiendas de juegos y juguetes y me chifla jugar. Ver jugar es ver cómo se despliega la vida.

Y concretamente, ¿en qué andamos Raquel y yo? 
Te queremos ayudar en la elección de regalos y juguetes que se acerca y por eso hemos preparado una charla donde contarte algunas claves sobre juguetes y juego. Te daremos algunas pautas para elegir juguetes y también reflexionaremos en torno al juego de forma más amplia.

Disponible a partir del 19 de Diciembre, apúntate ya para no quedarte sin plaza.



¡Hasta pronto!




domingo, 14 de octubre de 2018

Pensamientos inspiradores... Pablo d´Ors


De meditar y ver a través de los ojos de niñas y niños, del asombro y la atención...



Son muchas las técnicas y prácticas de meditación que se llevan a cabo en el mundo. Siendo algo muy común en países con tradición hindú o budista, cada vez es más popular en occidente: conocemos mucho acerca de los beneficios que tiene meditar y el mindfulness (que no es otra cosa que meditar o aplicar esta actitud meditativa a la vida cotidiana) está presente en coles y empresas.

Fritz Perls dijo "yo no he inventado nada; no he hecho más que redescubrir lo que existía desde siempre". Así es como la terapia gestalt tiene muchas y diversas influencias (desde el psicoanálisis hasta el taoísmo) y en concreto existe un paralelismo enorme entre la meditación vipassana y los ejercicios de "continuum atencionales".

Meditar, con todos sus beneficios, puede resultar (o resulta) tedioso, frustrante, doloroso... El hecho de saber que es positivo y saludable no hace que resulte más fácil practicar a diario. La mente se distrae mucho más de lo que nos podríamos imaginar, el cuerpo empieza a quejarse y hasta puede parecer una pérdida de tiempo. Sin embargo, practicar la meditación puede asemejarse a afinar un instrumento, la mente, para dejar de ir tras ella siguiendo su ritmo frenético. Como dice Pablo d´Ors:
"si somos señores de nuestras potencias, ¿por qué hemos de comportarnos entonces como siervos?

Una de esas potencias es, precisamente, la atención. La misma que niños y niñas precisan para crecer. La atención adaptada a sus necesidades de desarrollo es la forma en que niños y niñas reciben el amor, atención que a veces nos cuesta prestar sin dobleces: observación, interés, capacidad y gusto por sorprendernos con su forma de crecer son cosas muy distintas a juicio, expectativa, directiviad o ausencia. 

Practiquemos o no la meditación, cuando convivimos con niños y niñas tenemos una oportunidad preciosa para practicar su actitud principal: la atención plena y la observación sin juicio. ¿Cómo? Dedicando algunos momentos a...


...compartir espacio y tiempo haciendo nada más que observar. En algunas ocasiones los y las peques disfrutan compartiendo juego con alguna persona adulta y en otras quieren estar jugando de forma solitaria, que no significa que quieran estar solos. Me resulta maravilloso compartir ese momento, tener el privilegio de poder ver cómo juegan, cómo mueven sus manos, cómo miran sus juguetes, cómo buscan, inventan y resuelven.

No están pidiendo opinión ni compañía para jugar sino que se están mostrando frente a nosotros, desplegándose. Que no estemos jugando activamente con ellos y ellas no significa que nuestra presencia deje de ser importante. Podemos aprovechar y "meditar": atender sin juicio ni crítica y cuando nos pillemos pensando en la reunión del día siguiente, volver a observar al ser único que tenemos en frente.


...mirar a través de sus ojos de asombro. Estamos acostumbrados a movernos por el mundo como si ya lo conociéramos todo y pasamos por alto grandes espectáculos: las bandadas de pájaros, las hileras de hormigas, los remolinos de hojas, los cambios en las nubes, la maduración de un tomate... 

Esta mañana he tenido la suerte de pasar un buen rato con una niña de tres años. Paseando, nos hemos detenido un buen rato para observar a un insecto extrordinario: patas larguísimas, movimientos sorprendentes, alas cortas... No sé qué insecto es ni por qué se movía de esa forma, ni falta que hace. A veces con la tendencia a etiquetar y explicar limitamos nuestra capacidad de observación y asombro, como si nuestra capacidad de encasillar lo que vemos lo hiciera menos extraordinario. La niña me ha dicho que le iba a contar a mamá que "hemos visto un mosquito muy grande haciendo la croqueta". Pues eso.



...tratarnos con respeto: si nuestro propósito es cualquiera de los anteriores y nos descubrimos volviendo a nuestra casi indómita actitud aconsejadora y explicativa, con darnos cuenta es bastante. Juzgarnos, excusarnos o desistir no resulta beneficioso. Es mucho el entrenamiento que hemos realizado para movernos por el mundo tal y como lo hacemos y es normal que cueste cambiar nuestros hábitos. El darse cuenta de que nos hemos distraído ya es volver a meditar así que ¡enhorabuena y a seguir trabajando!




Estar con niñas y niños siempre es una oportunidad para aprender.
A meditar y a maravillarnos con la Vida también.



Aquí puedes leer acerca de algunos de los beneficios de la meditación:

Y aquí puedes ver una entrevista a Matthieu Ricard, monje budista y biólogo molecular




lunes, 8 de octubre de 2018

En relación: diferentes propuestas y espacios




Hace mucho tiempo que no escribo en este espacio de reflexión que comparto. No es que deje de inspirarme la terapia Gestalt ni que acompañar peques a diario deje de ser apasionante.
Resulta que ando desarrollando propuestas para mamás, papás, profes... Espacios donde poder compartir estas reflexiones en torno al acompañamiento respetuoso y la mirada gestáltica que tanto me gusta tener; espacio para compartir en persona. 

Si te interesa participar en alguno de estos talleres y grupos, no dudes en ponerte en contacto conmigo: amgundian@gmail.com

A continuación una pequeña presentación. ¡Seguiré informando!



domingo, 12 de agosto de 2018

Pensamientos inpiradores... Claudio Naranjo

Estar frente a otra persona, estar presente con otra persona...

Estar en relación, un encuentro en el que se revelan esas peculiaridades, esas acciones aparentemente insignificantes... Efectivamente para mí es una especie de milagro. Estar, con los ojos y las ganas de ESTAR con el otro o la otra, de observar y conocer esas particularidades, esos movimientos únicos, esas expresiones... Casi algo solemne en estos descubrimientos. Estar y observar, distinto de esperar, juzgar, comentar, imitar, sugerir... Dejarse sorprender.

Estar presente, dejando que la existencia y presencia del otro baile con la mía. Un regalo, un milagro, que me maravilla recibir y presenciar. 

Presencia, acompañamiento. estar y ser. 

domingo, 29 de julio de 2018

Adultos anclas




Adultos - anclas




Será que es verano y se me ocurren metáforas relacionadas con el mar...
Será que convivir con peques me inspira...

Todo es pasajero. Los momentos cambian, unos instantes suceden a los anteriores, las emociones vienen, las albergamos y desaparecen... Mutan, todo cambia. Sabemos que pasarán los momentos difíciles, eufóricos, excitantes y aburridos. Pasarán, pero primero pasan. 


Todo lo que pasa, se pasa. Pero antes de dejar paso, pasa. 


Y siempre pasa aquí y ahora, el territorio natural de los niños. El Ahora puede parecer eterno, intenso, pesado, insufrible... Dada la incomodidad de experimentarlo buscamos (adultos y adultas) formas de distraernos: planificamos, recordamos, imaginamos, nos preocupamos, comparamos y juzgamos. Y jugamos demasiado a que "todo pasa". Y esto, que no deja de ser verdad, no es lo mejor que podemos ofrecer a niñas y niños.

Los y las peques necesitan tierra firme, arraigamiento, sostén de su experiencia, apoyo cierto y fiable. Un ancla. 

Nuestra experiencia nos dice también esto otro, esta verdad que como adultos y adultas hemos ido conociendo: todo pasa. No la usemos para restar crédito a "nuestros" peques, a su vivencia presente, esa emoción que aparece, sienten y manifiestan. Usemos este conocimiento en nuestro propio beneficio recordando por ejemplo que tras una tarde muy difícil amanece un día nuevo, que tras la euforia llegará el descanso, que el llanto no es para siempre y que las obras en la casa de los vecinos que tanto complican los momentos de dormir se acabarán. Velaje que podemos usar a nuestro favor según sople el viento.


Es nuestro menester sabernos ancla y vela, tierra y aire. Que las mareas nos lleven. 





martes, 24 de julio de 2018

Pensamientos inspiradores... Truman Capote














miércoles, 11 de julio de 2018

Pensamientos inspiradores... Rebeca Wild


Si aún no conoces el trabajo de Rebeca y Mauricio Wild, te recomiendo que te asomes a él a través de cualquier libro de ella, Rebeca Wild. En ellos se refleja la forma en que primero El Pesta y luego El León Dormido nacieron y se desarrollaron de la mano de este matrimonio.

 La lectura de "Libertad y límites. Amor y respeto. Lo que los niños necesitan de nosotros" me resultó chocante, absorbente, emocionante y llena de amor. A partir de ese momento ya nada ha sido igual. 

Rebeca Wild murió el 1 de  noviembre de 2015. El León Dormido sigue adelante, su legado está vivo.

lunes, 2 de julio de 2018

El placer (o porque me da la gana)






Tengo derecho a mis deseos. No a realizar todos mis deseos. Pero si partimos de que el deseo es inmoral, que el deseo es maldad, que es pecaminoso, no podremos alcanzar la conciencia y estaremos reforzando la represión.


Guillermo Borja. La locura lo cura.


Del placer, las obligaciones y cómo nos tratamos con estos temas. 


Cogiendo y comiendo ciruelas
Venimos a este mundo con muy pocas herramientas, tan escasas como eficaces: buscamos placer, evitamos displacer. Premisas muy sencillas para sobrevivir. Nuestro cuerpo está constantemente bailando entre la tensión y la relajación. Si todo está satisfecho y resuelto estamos en calma; si alguna necesidad empieza a pujar y necesita ser satisfecha entramos en tensión, necesaria para ir hacia aquello que nos devolverá al estado de reposo. Según cual sea la necesidad que emerge y nuestras posibilidades "ir hacia ello" puede ser llorar pidiendo alimento, ir corriendo a saludar a una amiga, seguir preguntando un poco más acerca de lo que se está aprendiendo, participar de la preparación de la comida, gritar y patalear que se quiere seguir durmiendo, recorrer el propio cuerpo o buscar otro con el que compartir el placer del contacto físico...

Cuando somos niños y niñas nos enfrentamos muchas veces a la imposibilidad de satisfacer necesidades y deseos cuándo, cómo y dónde aparecen... Como canta Drexler, "la vida es más compleja de lo que parece" y la socialización (sin la que ninguno estaríamos aquí), implica que vayamos recortando de aquí, coartando por allá, modulando la expresión de nuestros deseos de forma que nos sigamos sintiendo queridos y seguros. Vemos además cómo las obligaciones y deberes son protagonistas de la vida de los adultos y pronto comienzan a estar presentes también en las rutinas infantiles: horarios, tareas escolares, responsabilidades domésticas... Este es un aprendizaje fundamental: hacernos cargo de nuestras responsabilidades, sabernos capaces de atender aspectos de la vida que son necesarios para el cuidado propio y de la convivencia con los demás.

A veces sucede, sin embargo, que la vivencia de esta polaridad obligaciones y placeres resulta una persecución entre dos aspectos irreconciliables, viviendo las obligaciones como un lastre que nos resta la capacidad de disfrute y sintiendo una voracidad hacia los placeres como algo que se consume desesperadamente tras el cumplimiento de unos odiosos deberes. En algunos casos, de hecho, el placer se convierte en obligación y el aburrimiento pasa a ser la peor de las situaciones ("¡es mi tiempo libre, no tengo que hacerme cargo de ninguna tarea obligatoria y me estoy aburriendo! ¡qué me pasa!"). En esta persecución juega una parte fundamental la penalización del placer que es tan importante en nuestra sociedad.

Para quitar un poco de peso y facilitar la convivencia entre estos dos aspectos...
- De los deberes... Hay que hacer la compra, tengo que ir a trabajar, hay que estudiar para el examen. Nombrarlo así, el "hay que - tengo que" añade un peso que lo hace todo más incómodo. "Ya, pero es que tengo que hacerlo". Sí, efectivamente pero, ¿qué tal si probamos a verlo como oportunidades de estar a nuestro favor? Voy a hacer la compra, porque voy a buscar los alimentos que me permitirán proporcionarme una buena comida (¡con la que poder disfrutar, de hecho!); voy a cumplir con el compromiso adquirido con mi trabajo o mis estudios porque los necesito. Quizá no resulten satisfactorios y no apetezcan pero en alguna medida son elecciones nuestras (bien de forma directa o formando parte de algún plan mayor).
Cuando no apetece podemos recordarnos que las elegimos. Y podemos descubrir también cuántos de los "hay que - tengo que" los podemos reconsiderar y sustituir por otras opciones más satisfactorias. ¿Tengo que afeitarme?  ¿teñirme? ¿tengo que ir al evento de un familiar lejano con quien no tengo especial afinidad? Quizá sean cosas que no apetezcan en absoluto y se sigan llevando a cabo; el coste de no hacerlas sería más costoso (lidiar, por ejemplo, con las miradas o comentarios ajenos puede resultar muy pesado) y entonces se elige una opción entre las posibles. Quizá nos demos cuenta de que no volveremos a hacer eso que no apetece en absoluto porque el balance va a ser más favorable. Saber que estamos eligiendo nos facilita sabernos responsables de nuestra propia vida, nos empodera.

- De los placeres... Como comentaba al principio del texto, la búsqueda del placer y la evitación del displacer nos permiten sobrevivir. Pero no sólo se trata de eso, que responde básicamente al placer sentido tras satisfacer una necesidad. Tenemos también derecho al placer porque sí. El ser humano es un tanto más complejo que otros animales y no solo necesitamos sino que deseamos. Abraham Maslow distinguía necesidades y deseos porque la falta de atención a las primeras nos hace enfermar y la falta de atención a los segundos nos hace enfadar. Pues tenemos derecho a ser felices y a buscar aquello que nos deleite, nos dé placer, confort y gustito. Merendar helado, cantar y bailar, leer hasta tarde, salir a ligar, aprender nuevas manualidades, hablar horas por teléfono ¡tantas cosas, tantas opciones! De nuevo, como siempre en Gestalt, la prosecución de nuestros deseos es nuestra única responsabilidad.
Sin embargo en muchas ocasiones no es éste el discurso que usamos. No nos hablamos con la madurez de quien elige cómo quiere satisfacerse sino que nos tratamos con dureza y con dosis más o menos altas de culpa. Si queremos descansar más somos vagos; si queremos dos porciones de tarta, glotonas; si nos quedamos en casa haciendo un puzzle en vez de elegir una fiesta en una discoteca, aburridos; si las cañas del aperitivo se juntan con una juerga hasta la madrugara, irresponsables... Basta. Un poco más de cariño hacia uno mismo y una misma. Esas elecciones no tienen el poder de convertirnos en nada más que en aquellos y aquellas que eligen lo que les apetece. Y de ser así, de ser vagos, glotonas, aburridos o irresponsables ¿qué pasa? Pues nada: de nuevo esa será nuestra responsabilidad y la de nadie más.

Estando con niñas y niños podemos escuchar a menudo cosas como porque quiero, porque me da la gana, porque me apetece, porque no, quiero esto, no quiero... Quizá nos parezca rudo, descarado, cuanto menos chocante y nos salga el deseo de corregir. Efectivamente, usar estas expresiones de forma habitual en todos los contextos quizá nos cerrara más puertas de las que abriría. Pero paremos toda esta compulsión de educar y de ser tan razonables y hagamos caso a lo limpio y claro de la expresión de niños y niñas. Aunque sea bajito, aunque sea sólo un pensamiento que no compartamos con nadie digamos: porque me da la gana. Hagamos caso de nuestro deseo y busquemos el placer. Tenemos derecho a ello.