viernes, 4 de septiembre de 2020

La conquista de la autonomía


 

La conquista de la autonomía. Autonomía y autoapoyo.

Aquí, la versión en vídeo.

Para comenzar, algo de Fritz Perls y de Rebeca Wild. El primero, dice: "Creo que todos podremos estar de acuerdo en que la necesidad de sobrevivir actúa como una fuerza obligada en todas las criaturas vivas y en que todas muestran en todo momento dos tendencias importantes: sobrevivir, como individuos y como especie, y crecer. Estas son metas fijas, pero el modo como son abordadas varía de situación en situación, de especie en especie y de individuo en individuo" (El Enfoque Gestalt y testigos de terapia) 

Ella en "Libertad y límites. Amor y respeto" dice que "no hay ser humano, si siquiera un lactante, que se sienta feliz sólo por el hecho de sobrevivir. En todo organismo está enraizada la necesidad de desarrollo, y esta necesidad determina desde el interior -de acuerdo a su especie- la interacción que le corresponde con el medio ambiente" 

Esta autora afirma, de nuevo siendo muy importante en su exposición la tesis de Humberto Maturana, que para la supervivencia lo más importante es el amor incondicional: niños y niñas necesitan la presencia amorosa de los adultos; para el desarrollo, lo que necesitan es un ambiente preparado que permita desarrollar la autonomía, de dentro hacia fuera, desde la no directividad. Estas áreas, el amor incondicional y la autonomía, no son dicotómicas sino que están estrechamente relacionadas. Para poder ofrecer las alternativas que favorecen la autonomía es necesario conocer las necesidades en las diferentes etapas de desarrollo, pero esto no basta si no existe la mirada amorosa e interesada de un adulto. También para el amor, para expresarlo y que llegue de forma limpia es necesario conocer las necesidades de cada etapa de desarrollo. En cualquier caso, el amor no es resolver los problemas del otro, no es dejar que haga cuanto quiera, no es colmar de regalos... El amor es la aceptación del legítimo otro, amor por su proceso de desarrollo, sus necesidades y ritmos. 

Para enlazar estas ideas de Rebeca Wild de nuevo con la terapia Gestalt, y dando un pequeño rodeo, uso esta frase de Maria Montessori: "cualquier ayuda innecesaria es un obstáculo para el desarrollo". En ese trenzado entre las necesidades de amor y de autonomía, en muchos casos el primero no llega como la aceptación incondicional del legítimo otro, como el interés por el propio proceso de desarrollo. Más bien al contrario, llega condicionado: se recibe el afecto cuando se hace, piensa y desea como otros quieren. Este amor, que se vive a través del interés y la atención recibida, sí llega en cambio cuando se percibe que el otro hace cosas por nosotros; cosas que en muchos casos son ayudas innecesarias. Y así comienzan a entrelazarse, o confundirse, el amor y la autonomía de forma neurótica. Un ejemplo, por si aclara: 

Cuando un bebé empieza a ponerse en pie, camina agarrado y cae una y otra vez. Es muy habitual que en los adultos que hay a su alrededor se despierte el temor a que se hagan daño, el deseo de sujetarle, cogerle de la mano, colocar sus pies, explicar que primero va un pie y luego el otro, decirle que cuidado que se va a caer, aplaudir cuando se atreve a hacerlo... Le está ofreciendo una ayuda innecesaria, puesto que ese pequeño ser caminará cuando y como desde su plan interno esté preparado para hacerlo y habiendo vivido todo el proceso necesario. Puede ser que no solo se le "ayude" a andar, sino que también se le suba al tobogán, al columpio... Brindando múltiples experiencias y estímulos el niño está recibiendo mucha atención, pero sin embargo ésta no es sinónimo del amor incondicional ya que éste es el que observa el proceso y el ritmo con absoluto respeto. El niño o bebé pasa a ser dependiente entonces del apoyo ambiental para experiencias que en realidad no necesita puesto que aún no está preparado para vivenciarlas, o que desde su plan interno realizaría de una forma diferente a quienes le rodean pero por no comprenderse o validarse desde fuera se amoldan al criterio ajeno. En todo el respeto por el desarrollo de la motricidad, es inestimable la aportación de la pediatra Emmi Pikler, que estuvo a cargo de la casa de acogida Lóczy en Budapest. Hasta su libro "Moverse en libertad. Desarrollo de la motricidad global", no se habían recogido observaciones directas del desarrollo motor de niños y niñas sin ayuda. Su trabajo, que continúa vigente en la institución que ahora lleva su nombre, es maravilloso. 

Y así, con todo este rodeo, aterrizo en la terapia gestalt con el abandono del apoyo ambiental en pro del autoapoyo

Imaginen un gatito trepando un árbol. Está comprometido en experimentar. Pone a prueba su equilibrio, prueba su fuerza y agilidad. Pero la mamá gata no lo deja en paz, insiste en que baje de ahí "Te puedes quebrar el pescuezo, gatito malo", le dice. ¡Cómo se atreve a interrumpir con esa situación el placer de crecer que siente el gatito! Con ello incluso podría interrumpir el proceso mismo del crecimiento. Claro que los gatos no se comportan en forma tan estúpida. Dejan la búsqueda obsesiva de seguridad a los seres humanos. Por el contrario el gato, al igual que cualquier otro animal y ser humano sensato, considerará que la esencia de criar es la transformación del apoyo externo en autoapoyo o apoyo que proviene de uno mismo. Enfoque Gestalt. 

Efectivamente, estar en la observación sin interrupción cuando un peque da mil y una piruetas para conseguir subirse al balancín, sostener el miedo y aguantar sin anticipar, no es fácil. Tal y como dice Fritz a continuación, en los seres humanos la transición del apoyo ambiental al autoapoyo es más complicada que en otros animales Recordando las palabras de Ignacio Peña, existe una gran disociación entre biología y cultura, y lo que ésta dictamina como oportuno en muchos casos no es afín a las necesidades biológicas. Pautas que permiten sobrevivir, adaptarse a las necesidades de la sociedad, hacerse un lugar en el mundo... Sin embargo, no favorecen el desarrollo, el despliegue de la persona desde dentro hacia fuera permitiendo que tome contacto con sus necesidades, deseos y capacidades. De nuevo Perls: "Ya sean estos procedimientos antibiológicos, antipersonales o antisociales, de todas formas son interrupciones del proceso en transcurso que, dejado a su propio destino, llevaría al autoapoyo". El enfoque Gestalt.

domingo, 12 de julio de 2020

Ana Muñoz Gundián – Entre Arrullos

Estar en Entre Arrullos es una oportunidad preciosa para que varias familias podáis compartir el trabajo de una acompañante dedicada a atender las necesidades de los más peques de la casa, pudiendo prestar atención a sus ritmos, sus necesidades, intereses... 

Pequeños grandes proyectos al calor del hogar. 

Tengo la suerte de pertenecer a esta comunidad, en la que encuentro un espacio de formación constante, asesoramiento y comunidad. Este es mi perfil: 
Ana Muñoz Gundián – Entre Arrullos

miércoles, 24 de junio de 2020

Publicidad, cansancios y Gestalt

Hace unos días pasé en coche junto a una marquesina de autobús que hacía tiempo que no veía y me llamó tanto la atención que cambié de sentido para poder mirarla de nuevo. No sé si el cartel publicitario lleva ahí mucho o poco tiempo, para mí era totalmente nuevo y fue un impacto.




"¿Hay días que te sientes bufff?" y la imagen de una mujer con una cara de cansancio tal que podría ser que el llanto no tardara en aparecer. Sobrepasada. En seguida recordé la publicidad que durante años y años veía al entrar a la estación de Atocha. Una mujer tumbada en la rama de un árbol. "¿Cansada de estar cansada?"




Buscando la imagen que tantas veces vi para poder ponerla aquí encontré una publicación de una revista de las llamadas para mujeres, perteneciente a un importante grupo de comunicación que engloba a distintos periódicos de gran tirada. El titular de esta publicación era
"no eres perfecta, tienes derecho a estar cansada". ¿¿¿Cómo???


Si bien un producto está más dirigido para el estado de ánimo y el otro para el cansancio físico, ambos anuncios tienen notables paralelismos:


· se trata en los dos casos de productos que no son medicamentos, aunque se refieran a la salud, y hacen referencia más o menos explícita a que es un producto natural. En el primero hay un texto que pone "con ingredientes de origen natural" junto al dibujo de una hoja. En el segundo, en la caja del producto hay escrito "con extractos herbales y zumos concentrados de frutas" junto a la foto de arándanos, grosellas, flores y hojas.  


· las protagonistas de las imágenes son mujeres aparentemente cansadas. En ambos casos aparece una pregunta que interpela directamente a quien ve la imagen; en el segundo caso la pregunta va dirigida de forma directa a las mujeres. (O no... que a lo mejor el lenguaje inclusivo ha avanzado tanto que esta empresa ha decidido usar el femenino para referirse a todas las personas que vean el anuncio... No, ¿no?).


- De la salud y lo natural
En terapia Gestalt hay dos conceptos fundamentales que voy a usar para hacer una lectura en clave de salud de estos anuncios: la autorregulación organísmica y la polaridad contacto - retirada.
La autorregulación organísmica es la capacidad de los seres vivos para satisfacer sus necesidades y llegar al punto de equilibrio. Es bastante similar al concepto de homeostasis. En palabras de Fritz Perls en Sueños y existencia, "el organismo lo sabe todo. Nosotros sabemos muy poco... la intuición es la inteligencia del organismo." Así pues, merece la pena escucharle.
En cuanto a las polaridades, son un elemento clave en el trabajo terapéutico siendo la base, por ejemplo, del trabajo de la silla vacía entre nuestras facetas perseguidora y perseguida. Concretamente, la polaridad de contacto y retirada es nombrada por Paco Peñarrubia como la polaridad fundacional de la terapia Gestalt.  

Uniendo ambos conceptos: con una escucha interna que permita atender a las señales y sensaciones del organismo sabremos cuando estar en contacto y cuando en retirada para encontrar nuestro equilibrio, nuestra autorregulación. Con la sed el ejemplo es claro: al sentir sed me dirijo a una fuente, grifo o botella para entrar en contacto con el agua (beber) y saciar mi sed. Una vez hecho esto, me retiro de esa ingesta de agua, sabiendo que ya ha sido suficiente y que seguir bebiendo puede ser desagradable o incluso pernicioso.
Siendo ésta una necesidad fisiológica muy básica, puede comenzar a haber desajustes en ese contacto y retirada. Por ejemplo ¿iré a por agua si para ello tengo que cruzar por un espacio con personas frente a las que siento vergüenza? Es frecuente que nos interrumpamos en ese ciclo de satisfacción de necesidades (tanto físicas como afectivas), dejando de escuchar señales orgánicas para hacer más caso a algunas emociones y fantasías.

Volviendo a los anuncios que nombran salud y "lo natural", ¿qué pasa con la señal del organismo cuando te pide tumbarte en una rama o sentarte en un sofá? ¿qué pasa si el cansancio es tal que tienes ganas de llorar? ¿No serán acaso señales del organismo que busca regularse ante la situación en la que se encuentra? ¿No será el cansancio un aspecto básico del organismo que frente a esas señales demanda reposo?

Estos anuncios penalizan la retirada para vender algo con lo que poder seguir en contacto con lo productivo, con la relación con otros, incluso con la felicidad. Vivimos en una sociedad en la que prima la actividad y el consumo, en la que estar mirando el techo asusta más que estar mirando la tele; suele haber poco espacio para la escucha interna frente al deber de seguir disponible para lo ajeno.


- De las mujeres y su derecho al cansancio
"No eres perfecta, tienes derecho a estar cansada". Para empezar, un poco de lo anterior: si nombran el cansancio como un derecho con tintes de imperfección, ¿dónde quedan las señales del organismo hablando de lo que necesita? ¿No son acaso perfectas para poder ir hacia lo que precisa en cada momento?
Por otro lado si existe el derecho al cansancio, ¿para qué "remediarlo" con un no-medicamento? "Vale, puedes estar cansada pero que se te pase ya".

Según la Organización Mundial de la Salud "Las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir depresión y ansiedad. La depresión es la causa más importante dentro de la carga de morbilidad femenina, y ello tanto en los países de ingresos altos, como en los de ingresos bajos". España no es una excepción: "Las mujeres refieren algún problema de salud mental con mayor frecuencia que los hombres, 14,1% frente a 7,2%. El 6,7% de los adultos refiere ansiedad crónica, 9,1% de las mujeres y 4,3% de los hombres. La depresión se declara en la misma proporción que la ansiedad (6,7%), y es más del doble en mujeres (9,2%) que en hombres (4%)."

Mayor carga de cuidados en el hogar, mayor dificultad para el acceso al mercado laboral, una estructura social donde todo históricamente vinculado con las mujeres se infravalora, nuestros cuerpos como objetos para la venta y el disfrute ajeno..., ¿y no somos perfectas si nos cansamos? Si descansamos quizá desatendamos alguna de esas tareas que por el reparto desigual de las mismas se han convertido en obligaciones en exclusiva... Así pues, perfecto y bendito cansancio que nos avisa de que ya está bien. Bendita rabia también.


- Salud y responsabilidad

Estos anuncios hacen un llamado a la salud, pero le hacen un flaco favor cuando en vez de promocionarla (por ejemplo aconsejando analíticas para ver cómo están los niveles de vitaminas y minerales en el organismo o promoviendo un estilo de vida saludable), ofrecen un producto que resuelve esos problemas que puede que no sean tales.
Más peligroso sería el caso contrario: que se precise una ayuda real, personalizada y con un seguimiento, y que no se dé el paso para buscarla porque con el uso de estos productos se tiene la percepción de estar ya haciendo algo bueno para una misma.

Obviamente cada persona elige cómo afrontar su vida, según las herramientas disponibles y el deseo de investigar por uno y otro lado. Lo que hoy expongo (desde el enfado) es como la publicidad juega con los malestares y las vulnerabilidades, restando poder individual y colectivo y dándoselo a quienes quieren que consumamos sus productos.

Todo esto pasa mientras estoy leyendo la revista nº 40 de la AETG "Voces invisibles: feminismos y género en terapia Gestalt". Aún está disponible online el puchero en el que se cocinó: el blog voces invisibles. En la revista y en el blog hay multitud de artículos acerca de cómo se relaciona el feminismo y su lucha con la intervención terapéutica. Esto me recuerda a la cuestión acerca qué es lo que hace falta: ¿psicóloga o sindicato? ¿Estamos queriendo ir a terapia para mantener la situación que nos lleva a tal nivel de malestar?

Creo firmemente en que la terapia puede ser una ayuda de grandísimo valor para poder posicionarnos a nuestro favor y modificar nuestra relación con aquello que nos oprime. El cambio no pretende ser de lo ajeno sino propio, pero rara es la vez que ese cambio individual no tiene una repercusión en lo colectivo.

¡Por la salud!

viernes, 12 de junio de 2020

Memoria y autoconcepto





Este año el día de la madre fue distinto. Dadas las circunstancias no nos hemos reunido para celebrar. Cuando un mes después de esa fecha en el calendario visité la casa de mis padres, era ella quien tenía preparado un regalo: una carta para mí, en la que citaba entre otras cosas cómo fue el embarazo de mi hermana y el mío. 

Yo ya sabía desde hacía mucho que entre mi hermana (diez años mayor que yo) y yo hubo un embarazo frustrado. En eso la carta no relevó nada nuevo. Pero sí descubrí algo: lo que yo me había contado no era tal. Yo siempre pensaba que el motivo de ese aborto y del pronóstico médico que le dieron (que ya no podría tener más bebés) era que tenía una obstrucción en las trompas de falopio. Ese era mi discurso y resulta que no, ese nunca fue el motivo. Tuvo varias complicaciones, entre las cuales nunca estuvo esa obstrucción.
Y yo convencida, rotunda cuando lo contaba. Sin cuestionamiento alguno. ¿Quizá cuando me lo contaron yo estaba estudiando el sistema reproductor en el cole y "las trompas de falopio" tenían una sonoridad con mayor impacto en mí y por ello las usé para hilar una cosa y otra?

Esto me llevó a pensar en una vez en la que mi "hilar una cosa con otra" me llevó a creer (y contar por ahí) que mi hermana se había montado en moto con Alejandro Sanz. Vivíamos en Moratalaz y Alejandro Sanz también. En algún momento comenzó a circular por el instituto al que iba mi hermana un teléfono que se decía que era de él, de la casa de sus padres. En algún otro momento mi hermana montó en la moto de alguien y se hizo una quemadura en la pierna. ¿Cómo llegué yo a juntar una historia real con su evidencia (la quemadura) con la fantasía de que quien la conducía fuera el que empezaba a ser un cantante famoso? Anduve con esa idea años, hasta que se lo conté a una prima años después. Esa prima era una gran fan de Alejandro Sanz, y cuando vio a mi hermana corrió a preguntarle. Mi hermana me miró entre perpleja y enfadada. Y yo me quedé descolocada... ¿de verdad que no era así? Pero entonces ¿lo de esa moto? ¿De verdad que no fue una obstrucción en las trompas lo que hacía que mi madre no se pudiera quedar embarazada?

Comparto estas anécdotas que me sirven para reflexionar acerca de las conclusiones a las que llegamos acerca de nuestras vivencias, y de cómo éstas conforman nuestra historia y nuestra identidad. Estos ejemplos no tienen una gran trascencencia, pero este mecanismo de reconstrucción de los recuerdos opera de una forma similar en la rememoración de hechos históricos. ¿Se puede decir que quienes cuentan vivencias que no se corresponden con lo que ocurrió mienten? Intencionadamente no se trata de mentiras, sino que el sistema de memoria opera así. En el artículo mencionado en el enlace superior el autor Harald Welzer, profesor de psicología social en la Universidad Witten - Herdecke explica cómo "la corteza visual primaria se activa de forma muy similar cuando los probandos ven objetos y cuando solo los representan". Esto sucede también con el oído, de forma que podemos tener muy claro un recuerdo de algo escuchado, pero en realidad no sucedió. 

Al finalizar el artículo el autor dice "La memoria remite siempre a la identidad del que recuerda. Rememora lo que es importante para sí mismo y, sobre todo, para la superación de su propio presente". Nos construimos a nosotros mismos. La trascendencia de las anécdotas contadas un poco más arriba son precisamente que me sirvieron para construirme mi historia, para darme un lugar a través de esa "obstrucción en las trompas" y esa hermana "cercana" a Alejandro Sanz. De entre las herramientas que usamos para vivir y sobrevivir está la reconstrucción de los hechos para que se puedan asumir como propios, para que sean coherentes con nuestro autoconcepto. Esa imagen o autoconcepto comienza con los mensajes implícitos y explícitos que recibimos de nuestras figuras de apego más cercanas, continúa con la familia extensa y se amplía con otros agentes de socialización (la escuela, el barrio...). Comenzamos a recibir (y colocarnos) etiquetas asociadas a las cosas que hacemos y aunque unas sean más positivas que otras, todas acaban pesando; nos limitan, y vamos acomodándonos a ese papel asignado: la lista, el valiente, el ayudador, la aburrida... ¿cuánto hueco o permiso tiene "la lista" para equivocarse sin decepcionar la expectativa familiar? 

Sabiendo como opera la memoria esa etiqueta puede ser construida a través de escuchar una y otra vez esos mensajes, con pocas exposiciones a esos verbalizaciones o incluso con ninguna interacción directa: el resultado puede ser sorprendentemente parecido. Estas etiquetas no solo operan de forma individual, sino que también están presentes en la construcción de la identidad familiar a través de su historia, y aquí suele suceder que a se suele atender a unas voces en detrimento de otras.

Seguimos aferrándonos a esa imagen (individual y familiar) como lo más valioso para movernos por la vida con certezas. De alguna forma nos ubica en el mundo. Sin duda, en algún momento nos sirvió, pero esa confluencia con los introyectos familiares ahora es  más limitante que favorable para el despliegue de nuestra persona. En la familia puede ser interesante escuchar a las voces menos audibles. Esto puede suponer un pequeño desequilibrio en la vida conocida, como si se tambaleara un poco, y también da acceso a una riqueza mucho mayor en la propia historia, con quizá mayor comprensión de la misma.

En gestalt damos mucha importancia al percatarse en el aquí y en el ahora, siendo esa conciencia el "antídoto" para ese autoconcepto construido firme y sólido que queremos salvaguardar a toda costa. En terapia podemos atrevernos a mirar los recuerdos y la forma en que nos contamos nuestra vida y explorar si nos queremos escribir otro guión o explorar otro personaje.

martes, 4 de febrero de 2020

Infancia, la edad sagrada. Unos apuntes del libro de Evânia Reichert



"La compulsión a educar puede observarse con claridad en la relación entre adultos y niños. Ejemplos: cuando los criterios educativos se van alternando según el estado emocional de los que son grandes y no por la actitud de los pequeños; cuando el adulto se coloca en la posición del que siempre está seguro, hasta cuando se equivoca; cuando el educador proyecta sus miedos personales en el niño y hace de eso una forma de educar; cuando los mayores se sienten en el derecho de interferir con sus estados de ánimo en el estado emocional infantil, a la hora en que quieran y de la forma en que deseen, sin respetar el proceso biopsicológico de los niños; o cuando el adulto necesita interferir, constantemente para demostrar que está educando."

Evânia Reichert. Infancia, la edad sagrada.

En este libro, la autora repasa las etapas de desarrollo (las edades preciosas y sensibles de la infancia, tal y como las nombra) atendiendo a las necesidades, retos y posibles riesgos que aparecen en cada una de ellas. Parte de las ideas de Wilhem Reich, psicoanalista pionero en atender al cuerpo y no solo al discurso de los pacientes. La mirada de este autor hacia la neurosis va más allá de un concepto individual, y la sitúa como problema social, como una cadena que se va transmitiendo de generación en generación; la represión y coraza de una generación se pone de manifiesto en la relación con la generación venidera, reproduciéndose lo que llamaba peste emocional o neurosis social. Una de las manifestaciones de la perpetuación de este problema social está en la compulsión a educar de la que habla la autora en el párrafo que he compartido. Como antídoto para este problema y para favorecer un desarrollo pleno del Ser, plantea una triada de autorregulación, respeto biopsicológico y buenos vínculos. Cada uno de los componentes de esta triada da para mucho, pero si hay que empezar por algo, comencemos con un ejercicio de autorreflexión. En educación y crianza se habla mucho de la necesidad de límites, de cómo ponerlos, de cuáles son necesarios... Aquí la reflexión, tomada también de la autora: “el límite establecido, ¿fue una forma de ayudar al niño o tan solo una señal de nuestra impaciencia, irritación o malhumor?”.

Estar con niños y niñas remueve, moviliza las propias heridas de la infancia, nos pone de cara las dificultades que tenemos en nuestras relaciones. Por todo esto, es una oportunidad para nosotros los mayores, para favorecer nuestro desarrollo personal con el que, de paso, estaremos haciendo un gran favor a los pequeños. ¿Qué me pasa cuando pongo un límite? ¿Qué emoción me desespera? ¿Qué conflictos me cuesta sostener? Oportunidades cotidianas para reflexionar y favorecer la salud colectiva.

Termino con otro fragmento del libro (cuya relectura me está reencantando y dando para mucho): "Cultivar el respeto psíquico y físico de los adultos hacia los pequeños -sean o no nuestros hijos- y de o adultos entre sí es el gran desafío de hoy. Lo demás vendrá por añadidura."

martes, 24 de diciembre de 2019

creativo y colorido 2020



Todos y todas estamos aquí por un proceso creativo, más o menos consciente, de nuestros padres biológicos. Desde ese momento en el que nuestra existencia se hace corpórea hasta hoy seguimos evolucionando, creciendo, cambiando... Deseo que en 2020 tengamos en cuenta la creatividad como un valor para reconocernos creadores y creadoras de esta aventura que es nuestra vida, día a día.

Y tengamos en cuenta también que, como proceso creativo que es, la vida va a tener momentos e ingredientes diversos:

ideas, inspiración, frustración, 
conocimiento, descanso, reflexión, 
cambios, orden, giros,
 contemplación, acción, tropiezos, 
perspectivas, improvisación, desorden, 
apertura, concentración... y tantos otros...

Vivamos nuestra vida reconociéndonos actores y creadores de la misma,
disfrutemos de nuestro propio proceso creativo.
 


martes, 17 de diciembre de 2019

Relacionándonos con niños y niñas. Guillermo Borja.

Aquí dejo un breve fragmento del manifiesto psicoterapéutico de Guillermo Borja (terapeuta Gestalt) titulado "La locura lo cura". En este libro el autor habla de muchos temas con una potencia extraordinaria. Me encanta leer este libro, nunca salgo indemne... 

Comparto ahora un fragmento en el que habla de este tema que tanto me apasiona: la relación entre personas adultas y niñas y niños. Me fascina como oportunidad para el propio conocimiento, para tomar en cuenta qué se nos moviliza estando con ellos, el reflejo que nos devuelven, la toma de contacto con el placer... Aquí las palabras de Guillermo Borja:

"La niñez es la época adecuada para expresarnos de manera desbordada, dejando erupcionar nuestro volcán. Ésta es una posibilidad única e irrepetible para una buena formación. El niño es intensidad en su totalidad; en las conductas de los niños hay tanta energía que los adultos se asustan, debido sobre todo a que su falta de presencia y timidez les impide convertirse en el ser irracional que es su hijo y no les deja abrir un ducto de contacto entre ambos. No me refiero sólo al contacto físico sino al que se deriva de la animalidad compartida, tan olvidada por los adultos. Los niños nos recuerdan la represión por altavoces. Si les permitiéramos expresarse, nos guiarían en nuestra enseñanza como padres, puesto que saben siempre lo que quieren, y lo piden. El adulto, en una situación de necesidad, se queda un paso por detrás del niño, porque no se atreve a pedir. Se cree que a cada edad corresponde un comportamiento específico, pero esto es una programación establecida por un dominante. No todas las etapas de la vida se desarrollan tal como se supone, como no se madura una fruta porque se me antoje. La auténtica pedagogía es aquella en la que lo que se espera del otro se convierte sólo en esperar".


Si quieres un espacio de terapia donde poner el foco en la forma en que te relacionas con tus hijos e hijas, o con otros niños y niñas que tienes en tu vida, puedes contactar conmigo a través del teléfono en el 617557408 o en el correo amgundian@gmail.com.